DE LA MANO DE DIOS

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis” Mateo 25:35. 

En el año 1978 decidí dejar Santiago, para mudarme a Madrid, con la intención de estudiar y buscar nuevas oportunidades. En este tiempo existía una gran incertidumbre en Chile, problemas de seguridad y problemas económicos que hacían inviable seguir con mi familia aquí.

Así llegue a Madrid, como se dice popularmente, con una mano atrás y otra adelante, sólo con la esperanza y valor que me daba y da la fe en el buen Señor, fui aceptado en la Universidad Autónoma de Madrid para hacer un MBA y que gracias a Dios, me concedieron una pequeña beca de estudio. Como ya estaba casado y con 3 hijos pequeños, mi situación diaria no era fácil, debíamos disponer de dinero para el alquiler del departamento y además para la comida diaria. Pasé ese año a duras penas, trabajando en cualquier cosa, haciendo “pololitos”, vendiendo libros puerta a puerta, sacando fotografías y los Domingos vendiendo en un puesto en el rastro, (mercado persa), que un buen amigo me lo dejó para ayudarme.

Así llegué al fin de año, a la Navidad, sin un peso, mejor dicho peseta en los bolsillos, veía que todo el mundo, como aquí corrían por los regalos y para preparar la cena de Navidad, yo salí a un barrio cercano de clase alta a buscar hacer algún trabajo, busqué entre los departamentos, pero todo el mundo estaba corriendo u ocupado, así terminé sentado al anochecer, en una fría banca de cemento de una plazoleta, derrotado, muy triste y muerto de frio. Mientras me levantaba la solapa de mi abrigo pensaba como llegaría a mi casa en esta situación, ya no me importaba los regalos para mis hijos, mas me importaba que íbamos a cenar.

Me levanté y comencé a caminar hacia mi casa a paso lento, casi deseando no llegar, debo confesar mi gran angustia en ese momento, así que finalmente llegué a mi casa, llamé a la puerta pensando que podía decirle a mi mujer y al abrir la puerta veo a mi mujer con una gran sonrisa, una gran alegría, yo tímidamente pregunté, y ella me mostró una gran cesta de Navidad, que mis hermanos de la Iglesia de la calle Alenza me había traído y ademas la Cena de Navidad.

Todo mi gran pesar se fue en un instante, el Señor en su inmensa misericordia y mis queridos hermanos se había acordado de este servidor.

Muchas veces he escuchado decir que “Dios aprieta pero no mata”, y yo agrego: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Salmo 46:1. Y yo te digo además, desde esta líneas, cada dia de tu vida, no te alejes de la mano del buen Señor, Dios está atento a tus necesidades y no te fallará.

Ahora me despido como siempre, “Jehová te bendiga y te guarde. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz.” (Números 6: 24-26), y si tienes alguna pena o preocupación, o simplemente tienes dudas, o comentarios que hacer, no dudes en escribirnos, con gran placer te responderemos, y oraremos por ti.
Rafael Arriaza, es Chileno / Español, MBA en Economía por la U. Autónoma de Madrid y Empresario en Chile

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