«Fue Moisés y le dirigió estas palabras a todo Israel. Les dijo: ‘Yo tengo 120 años de edad y no puedo salir ni entrar. Además de esto, Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán'» (Deuteronomio 31: 1,2)
Es parte de la vida del ser humano proponer objetivos, metas, proyectos. Nos ilusionamos y ponemos nuestra energía y esperanza en ellos. Pero no siempre es posible cumplir esas metas. Hay decepciones, frustraciones.
Moisés, un tercio de su vida la pasó en el desierto, siendo protagonista y líder, según el plan de Dios, de la peregrinación del pueblo de Dios desde la esclavitud de Egipto a la prometida Canaán, al otro lado del Jordán. Al llegar al objetivo, Dios le dice: ‘No pasarás’.
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Moisés llora y suplica. Dios responde: «¡Basta! No me hables más del asunto». ¿Es justo? ¿Dios no cumplió con Moisés?
El evangelio de Lucas 9: 23 registra que mientras Jesús oraba, «dos varones hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías».
Moisés murió, no entró en su esperada Canaán. Pero fue llevado a un lugar infinitamente mejor; fue llevado al cielo, en forma providencial, a la morada de Dios.
«Nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés».
La promesa de Dios se cumplió, mucho más de lo que Moisés esperaba.
Dios es fiel. Dios cumple. Pon tus esperanzas y tus planes en lugar seguro, en las manos de Dios.
Que sea un bendecido día para ti.
Cristian Balbontín, es miembro de Iglesia Adventista.